SOLE D. DENEGRI
El refugio en mitad de la vorágine
Mi historia con el yoga comenzó hace ya unos cuantos años en Dublín, una ciudad tan mágica como voraz. Me presenté en la sala con una intención muy humana: adelgazar cinco kilos.
Cada vez que lo recuerdo, me invade una mezcla de ternura y pudor. Al salir, ni siquiera recordaba mi intención. Lo que había sentido era tan grande que el peso quedó fuera de lugar. Había descubierto una sensación de silencio, de ocupar mi espacio, de volver a casa y reencontrarme con mi esencia. El yoga se convirtió en mi refugio; mi herramienta viva para habitar el cuerpo y calmar la mente.
Cada vez que lo recuerdo, me invade una mezcla de
ternura y pudor. Al salir, ni siquiera recordaba mi intención. Lo que había sentido era tan grande que el peso quedó fuera de lugar. Había descubierto una sensación de silencio, de ocupar mi espacio, de
volver a casa y reencontrarme con mi esencia. El yoga se convirtió en mi refugio; mi herramienta viva para habitar el cuerpo y calmar la mente


Viajes y revelaciones
Viajar me enseñó que el bienestar no entiende de fronteras: todos buscamos lo mismo —presencia, calma y sentido— aunque lo nombremos distinto. Pero el verdadero punto de inflexión fue San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México).
Allí llegó a mis manos el libro
Reflexiones sobre el ego, de Jiddu Krishnamurti. Fue una
llamada clara a soltar, a desprenderse de lo impuesto y volver a lo simple. Comprendí que el camino no consiste en acumular, sino en quitar capas: menos ruido, menos personajes y menos expectativas ajenas. Desde entonces, no he dejado de investigar y aprender a través de todo lo que recojo en este bonito camino.
DONDE EL CUERPO Y LA PALABRA SE ENCUENTRAN
Al empezar a impartir clases, entendí que el yoga me daba la pausa necesaria, pero la vida seguía exigiendo respuestas: claridad, decisiones, coherencia. El coaching apareció como la herramienta para ordenar los pensamientos que el silencio del yoga dejaba al descubierto.
Si el yoga me enseña a ESTAR, el coaching me enseña a MIRAR DE FRENTE lo que sucede y a hacerme cargo.
Juntos, crean un espacio honesto para poder dejar de reaccionar a lo que pasa y empezar a decidir desde quien eres realmente.

FORMACIÓN
Mi base profesional se asienta en el Certificado de Instrucción en Yoga, una vocación que he enriquecido con estudios de Mindfulness, Dharma Yoga y PNL a través de la UNED. Selecciono siempre los conocimientos que aportan un valor real y práctico a mis sesiones

ENFOQUE PERSONALIZADO
Cuento con un Diplomado en Coaching Realista tras dos años de formación con Carlos Melero y soy especialista en el método DISC. Esta combinación me permite entender tu perfil personal para adaptar el bienestar a lo que tú necesitas en cada momento.

TRAYECTORIA
Mi camino se ha forjado acompañando a numerosas personas en diversos entornos, desde centros de fisioterapia hasta espacios polideportivos y centros especializados. Actualmente, continúo formándome en Docencia para seguir compartiendo este camino con mis alumnos.
Coherencia y compasión:
Verde Olivia
Mi compromiso con la consciencia va más allá de la esterilla. Mi respeto por los animales y el planeta dio vida a
Verde Olivia, mi proyecto de cocina vegetal y sostenibilidad. En la cocina practico el mismo yoga que en la sala: el de la presencia, el mimo por el detalle y el respeto absoluto por la vida en todas sus formas.









